Soy diseñadora y fundadora de Suro Swimwear. Nací y crecí en Mallorca, donde los veranos siempre se viven en el agua. Desde pequeña, nadar ha sido algo natural para mí, ya fuera en el mar o en la piscina. Siempre esperaba con ilusión mi cumpleaños en mayo, porque significaba un nuevo bikini o bañador, mi prenda favorita, la que más disfrutaba tanto eligiendo como usándola. Me formé en diseño de moda en Barcelona y volví a Mallorca, donde trabajé en el equipo de Cortana durante varios años y más tarde con Cristelmare, una marca de bikinis que me hizo descubrir el mundo de la ropa de baño y me creó la necesidad de aportar mi propia visión.


Suro nació de mi inquietud por encontrar ropa de baño que combinara diseño, calidad y sostenibilidad. Me di cuenta de que era posible hacer bañadores y bikinis con tejidos reciclados sin renunciar a la estética. Cuando empecé con Suro en 2016, encontrar tejidos sostenibles para baño fue un desafío. En una feria textil, solo encontré un stand que ofreciera lycra reciclada, pero tuve la suerte de que era un tejido de altísima calidad, hecho con nylon procedente de redes de pesca abandonadas en el mar. Me convenció desde el primer momento.
En aquel entonces, la sostenibilidad era un factor diferenciador, porque no era común en el sector. Hoy me alegro mucho de que esto haya cambiado, que cada vez más marcas apuesten por materiales reciclados y que ya no sea una rareza, sino un estándar. Prefiero que Suro se diferencie por otras razones: diseño, calidad, visión estética. La sostenibilidad no debería ser un valor añadido, sino algo intrínseco al diseño de moda. En Suro, forma parte de todas las decisiones que tomamos. Este año, por ejemplo, las etiquetas colgantes están hechas de un papel reciclado procedente de algas, y los cordones que utilizamos para sujetarlas son biodegradables. Incluso la etiqueta tejida en el interior de cada bañador, que indica la composición, está hecha de poliéster reciclado. Siempre buscamos opciones sostenibles.
Después de ocho colecciones, podemos decir con seguridad que uno de nuestros valores fundamentales es la durabilidad. Diseñamos bañadores y bikinis que resisten el paso del tiempo, tanto en calidad como en estilo. La forma en que ejecutamos cada prenda, los tejidos que elegimos, desde la lycra exterior hasta el forro, y los detalles técnicos, como las gomas, están pensados para resistir el sol, la sal y el cloro.
Nos alegra ver que muchas clientas siguen usando piezas de las primeras colecciones, y que cada año incorporan nuevas, combinándolas entre sí de formas inesperadas. Nuestras colecciones están diseñadas para que puedas sumar piezas y jugar con ellas, creando tu propio archivo de prendas de Suro. Esto solo es posible porque la calidad está en el centro de todo lo que hacemos.


Utilizamos una lycra de alta calidad, fabricada en Italia. El nylon de este tejido proviene de redes de pesca recuperadas del mar, lo que contribuye a reducir los desechos plásticos en el océano. Esta lycra, al igual que el forro, cuenta con certificación ecológica Oeko-Tex, garantizando que cumplen con los estándares más altos en términos de sostenibilidad y seguridad.
En el caso del forro, no es un forro común. Utilizamos un tejido fabricado en Barcelona, una lycra más fina que la exterior, pero con la consistencia suficiente para ofrecer cobertura. Esto nos permite evitar transparencias en los colores claros sin comprometer la comodidad ni la estética de la prenda. Es un equilibrio preciso entre grosor y ligereza, pensado para que cada pieza sea tan funcional como cuidada en su diseño.
En cuanto a la fabricación, todo se produce en Barcelona, en un taller especializado en la confección de ropa de baño de alta calidad. Encontrar el taller adecuado fue un proceso complicado, ya que buscaba un lugar que pudiera ofrecer los acabados específicos que tenía en mente. Tras muchas búsquedas, tuve la suerte de dar con la empresa que cumplía con todas mis expectativas y, desde entonces, siempre he trabajado con ellos. A lo largo de los años, la relación con el taller ha evolucionado, y ahora trabajamos juntos para perfeccionar cada pieza. Hay una comunicación constante y un deseo de seguir mejorando en cada prenda que hacemos.
El target de Suro es amplio, porque más que una cuestión de edad, se trata de un estilo. Al principio, cuando desarrollé el plan de empresa, tenía en mente un público específico, con una franja de edad más definida. Sin embargo, me sorprendió gratamente descubrir que nuestros bikinis interesan a mujeres de todas las edades; de hecho, hay familias donde todas las mujeres, desde la abuela hasta la nieta, llevan bañadores de Suro, y eso es algo que me emociona profundamente. Aunque todavía no podemos abarcar todas las tallas debido a limitaciones en la producción y el estilo de ciertos modelos, estamos comprometidos con la expansión. Este año hemos añadido un par de piezas en tamaños XS y XL, tras escuchar las peticiones de nuestras clientas, pero de momento no toda la colección está disponible en todas las tallas. No obstante, estamos trabajando en ello, y esperamos poder ofrecer una mayor variedad en el futuro.
Suro está pensado para mujeres que valoran la calidad y el diseño tanto como la sostenibilidad. No seguimos modas pasajeras, sino que apostamos por prendas que puedas usar año tras año. Además de la tienda online, durante la temporada también estamos presentes en espacios físicos. Este año, a partir de abril, vamos a estar en el espacio de perfumería y cosmética nicho Institute Palma, donde las clientas podrán probarse los bañadores con cita previa en un showroom exclusivo. En verano, repetiremos la fórmula del año pasado y nos ubicaremos en la tienda Datura Studio Isla en Deià, creando así una conexión offline para que las clientas puedan ver y probar nuestras piezas. Además, creamos una colección exclusiva para el Grupo Portixol, disponible en sus hoteles, así como en el Palma Tennis Club. Buscamos que la marca funcione tanto en el mundo digital como en el físico.
Este año también estamos abriendo mercado en Suecia. Los bañadores estarán disponibles allí, y próximamente compartiremos más detalles sobre los puntos de venta específicos. Aunque hace un tiempo distribuimos la marca en mercados como Japón, Australia e Italia, hemos cambiado nuestra estrategia y ahora, paso a paso, estamos retomando nuestra presencia en puntos de venta seleccionados, siempre con la intención de hacer crecer la marca de forma sostenible.
Más que una inspiración directa en la isla, mi enfoque nace de una visión estética personal. Me inspiran el minimalismo, la arquitectura, la moda y el arte. Para mí, un bañador es más que una prenda para nadar; es una extensión del estilo y la actitud de quien lo lleva. Se trata de un reto: con solo unos centímetros de lycra, conseguir que una mujer se sienta vestida, favorecida y fiel a su propio estilo. Debe ser equilibrado, preciso y elegante a la vez.
La isla de Mallorca, aunque no sea una fuente directa de inspiración en el sentido artístico, juega un papel fundamental en el proceso de creación. Su contraste entre el mar y la ciudad nos inspira a diseñar piezas que funcionan tanto para la playa como para el día a día, o para pasar de un ambiente relajado a uno más urbano o festivo. Es esa vida de verano, ese paso continuo de un lugar a otro, lo que nos motiva a crear bañadores que no solo sean para nadar, sino que también funcionen para otros momentos.
Aunque la producción no es local, ya que nuestros bañadores se confeccionan en Barcelona, nos sentimos parte de una escena de diseño que promueve la sostenibilidad y la producción responsable, un movimiento muy presente en Mallorca. Ojalá en el futuro podamos ver más talleres de confección aquí, ya que a muchos diseñadores locales les gustaría contar con una industria textil en la isla. Por otro lado, Mallorca me permite probar los prototipos de manera directa, nadar en el mar incluso en noviembre, y observar cómo los colores interactúan con la luz natural. Estas pruebas, que son una parte esencial del proceso, son posibles gracias a la proximidad del mar, lo que me permite evaluar tanto la funcionalidad como la estética de cada pieza de manera práctica.
Aunque la marca sigue siendo pequeña y yo soy quien lleva todo el proceso, desde el principio he contado con un equipo fundamental que ha sido clave para hacer realidad Suro, como la fotógrafa Bárbara Vidal, la maquilladora Sandra Torrero y todas las amistades que han ofrecido sus localizaciones y su apoyo en cada campaña. Me siento muy respaldada por el entorno que me rodea, que cree en el proyecto y comparte mi visión.
El sueño a largo plazo sería poder contar con un equipo, quizás algo más estructurado, pero por el momento sigo adelante con el apoyo de mis colaboradores. Además, siempre tengo en mente seguir creciendo, diversificar los productos, crear bañadores para hombres y niños, desestacionalizar la marca y ofrecer propuestas para los meses de frío. Estos son proyectos a los que me gustaría dar vida en el futuro, pero siento que, aunque no haya alcanzado todos mis objetivos, ya he cumplido uno de los más importantes: conseguir llegar hasta aquí, aprendiendo cada día.
Aludiendo al eslogan que preside nuestra web: ¡Muchas gracias por nadar con nosotros y respetar nuestros océanos!
